

En un contexto de incertidumbre internacional o sanitaria, el flujo de caja es más que nunca un factor clave en las preocupaciones empresariales, lo que refuerza la importancia de la previsión del flujo de caja . Como indicador clave para la toma de decisiones, esta herramienta de previsión busca estimar todas las entradas y salidas de efectivo de una empresa durante un período determinado, con el fin de gestionar la liquidez y las inversiones, y anticipar las necesidades de capital circulante y financiación.
La previsión del flujo de caja, un auténtico impulsor de una cultura centrada en el efectivo, es una herramienta estratégica para las empresas. Sin embargo, según un estudio realizado por Gtreasury, " Informe de la Encuesta sobre Previsión y Visibilidad de Caja ", publicado el 3 de noviembre de 2021, el 48 % de los tesoreros tiene dificultades para elaborar sus previsiones de flujo de caja. Además, el mismo estudio indica que es tres veces más difícil generar posiciones de caja sin un Sistema de Gestión de Tesorería (TMS). A pesar de este hallazgo, las hojas de cálculo de Excel siguen siendo, con diferencia, la herramienta más utilizada para la planificación financiera, incluso en las empresas más grandes. ¿Cómo se explica este fenómeno?
Creado en 1985, este software de Microsoft ha experimentado numerosas transformaciones, lo que ha dado como resultado características excepcionales. Fácil de usar, parte de su potencial reside en sus capacidades de importación y manipulación de datos, que permiten a los usuarios diseñar informes visualmente impactantes. Además, es económico y existen numerosas plantillas gratuitas disponibles en línea para la gestión del flujo de caja.
Sin embargo, estas numerosas ventajas para calcular las previsiones de flujo de tesorería con Excel nunca podrán ocultar sus límites: el trabajo recurrente y permanente de verificación de los datos recuperados, la colaboración interna asincrónica, la trazabilidad inexistente, la imposibilidad de acceso en tiempo real, la relativa fiabilidad y la obligación de dominar perfectamente Excel para detectar las fuentes de errores y evitar configuraciones tediosas.
Para superar las limitaciones de los procesos manuales y generar confianza, la digitalización y automatización de las previsiones de flujo de caja son esenciales, permitiendo a la vez a los tesoreros la flexibilidad de adaptar y actualizar sus previsiones. Actualmente existen soluciones que ofrecen una auténtica satisfacción.
El primer reto al que se enfrentan los tesoreros al pronosticar el flujo de caja es recopilar datos financieros. ¿Cuándo están disponibles? ¿Cómo puedo recuperarlos? ¿Cómo puedo integrarlos fácilmente en mi herramienta de pronóstico?
Un TMS (Sistema de Gestión de Tesorería) eficaz puede responder a estas preguntas y recopilar todos los datos necesarios para desarrollar un pronóstico de flujo de caja efectivo: pagos, transacciones financieras, notificaciones de transacciones, presupuestos de flujo de caja preparados manualmente y más. ¡Se acabaron las dificultades para encontrar información, las esperas de archivos, los errores de entrada de datos y las tediosas conversiones de formato! Con una solución de automatización, todos los datos necesarios para sus pronósticos están centralizados en un solo lugar, fácilmente visibles, accesibles en tiempo real y listos para usar. Algunos programas son lo suficientemente flexibles como para permitirle refinar sus pronósticos o modificarlos en función de los resultados reales o eventos financieros imprevistos. Puede simular pronósticos bajo diversos escenarios, aplicar suposiciones sobre tendencias futuras e incluso importar sus pronósticos de un año fiscal anterior.
No basta con agregar una gran cantidad de datos financieros; también es necesario saber cómo sacarles el máximo provecho. Para analizar las previsiones, las funciones de automatización y digitalización suelen mejorarse con un generador automático de informes que crea informes personalizables y fáciles de compartir. Estos informes pueden configurarse para adaptarse a las necesidades y a los imprevistos, ofreciendo múltiples perspectivas analíticas y vistas gráficas gracias a las funciones de Business Intelligence en las que se basan.
En el ámbito de la previsión del flujo de caja, se debate cada vez más sobre el aprendizaje automático, la base de la inteligencia artificial, que parece tener un futuro prometedor. Si bien su uso aún está en sus inicios, los avances confirman que probablemente contribuirá a una transformación importante para los equipos de tesorería, o al menos para aquellos que han adoptado la automatización